EL ÚLTIMO EN PIE
- Andrés Rondoy

- 25 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Seis participantes, un solo sobreviviente: Alianza Lima. El conjunto blanquiazul se enfrentará nuevamente contra la U de Chile en un partido en el que no sólo se encuentra en juego el pase a semifinales de la Copa Conmebol Sudamericana, si no también el orgullo por lo sucedido en el 2010.

El partido de ida se luchó más de lo que se jugó, pero no por eso hubo emociones desde el primer tiempo.
Minuto 5: Ya el visitante se adelantaba pero el gol ni siquiera subió al marcador. Clara posición adelantada marcada por el línea. Hecho que advertía también que Alianza Lima sufriría por el medio.
Minuto 44: Estallaba el estadio. Una jugada colectiva que parecía ensuciarse por las imprecisiones tanto en el control de Quevedo como en el centro de Peña, pero que fue bien resuelta por los ecuatorianos Castillo y Gaibor, hacía vibrar todo Matute. Para mala suerte de los blanquiazules, el tanto fue anulado por mano previa de Kevin Quevedo.
Dos gritos de gol que presagiaban un buen segundo tiempo. Lamentablemente, fue todo lo contrario: partido cerrado, pocas ocasiones de gol.
La mismocracia de siempre: Minuto 64 y segunda amarilla para Carlos Zambrano. Para no perder la costumbre, el león dejaba a su equipo en desventaja numérica. ¿Cuántas veces más, Káiser?
Tanto Alianza Lima como la U de Chile llegan con chances al partido de vuelta en Coquimbo. Pero la pregunta es: ¿los chilenos deberían seguir aún con vida? Es decir ¿no fue suficiente para la Conmebol lo sucedido en Avellaneda? A estas alturas ya no se puede revertir nada, ni la decisión del mayor ente del fútbol sudamericano ni la trágica noche de Buenos Aires. Pero queda abierta la cuestión: si la hinchada blanquiazul genera disturbios en Chile y los locales reaccionan dejando mal parados a los hinchas del club peruano, entonces ¿Alianza Lima pasaría sin jugar a la siguiente ronda? Si cada hinchada visitante se pone revoltoso y genera respuesta del club local, ¿siempre tiene las de perder el equipo dueño de casa?

Pero no es la primera vez que hay chispas en este enfrentamiento. Existen anticuchos. Todos recordamos, desde los hinchas aliancistas hasta el crema más acérrimo de todos, lo sucedido en aquella Copa Santander Libertadores del 2010 (Sí, el “Santander” nos trae bonitos recuerdos a todos). Año en que el club íntimo tenía un equipo que le permitía soñar: desde la velocidad de “El rasho” Aguirre hasta la eficacia de “Zlatan” Fernández, el equipo que goleó y le puso su “estate quieto” al entonces campeón de la Libertadores, Estudiantes de La Plata, venía perfilado a hacer una buena campaña internacional. Lamentablemente, la llave se vio manchada por una endeble decisión arbitral que cedió ante la presión del equipo local y validó sospechosamente un gol dudoso a favor de la U. Hecho que molestó, sin temor a equivocarme, a todos los peruanos que, con mucha impotencia, veíamos cómo robaban descaradamente a nuestros compatriotas.

Seas del equipo que seas, generaba esa incomodidad de ver que podían pasar por encima de nosotros, los peruanos, sin ningún problema. Esa sensación de que al peruano lo podían ningunear, ignorar, incluso echar sin mayor inconveniente era el sentimiento nacional en ese entonces.

Lamentablemente, por nuevos sucesos de violencia ocurridos en Chile anoche, el presagio de este partido de vuelta se pica aún más. Parece que a los locales ya les gustó el “quilombo”. Sin embargo, Alianza Lima necesita, ahora más que nunca, la cabeza fría y no ceder ante las provocaciones del equipo sureño. Ya empezaron ellos y resultaron ganadores en una instancia previa. No deben dejar que se repita el suceso.
Muchos supuestos, una sola respuesta: La llave sigue abierta para ambos equipos, pero aún queda el segundo capítulo de esta historia. Para los aliancistas, queda el orgullo. Para los peruanos, la opción viva de seguir en competencias internacionales.
15 años después, los íntimos podrían disfrutar de un plato que siempre debe comerse frío…


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