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NO CAMBIAMOS, NO MEJORAMOS

  • Foto del escritor: Fabiano Álvarez
    Fabiano Álvarez
  • 23 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Hinchas de Independiente arrinconando a los chilenos. Fuente: x.com
Hinchas de Independiente arrinconando a los chilenos. Fuente: x.com

Ya han pasado más de 48 horas de lo que pasó en Avellaneda. Han pasado horas de toda las manchas y desbordes sangrientos que ocurrieron en el Libertadores de América. Sangre, inconciencia, irresponsabilidad, inseguridad, culpables, excusas; son muchas de estas palabras que podemos mencionar en esta crónica que corresponde a un tema que, para muchas personas, resulta ser útil pero que para los que estamos en el ámbito deportivo, terminan siendo escombros de una realidad cruda: La Violencia.


El partido, si bien un partido normal y de Copa Sudamericana, pintaba para que sea una fiesta: doble hinchada, color, juego vertiginoso e intenso. Todo marchaba con tranquilidad. Sin embargo, llegó lo que nunca queríamos que llegara. El primer acto llegó desde la platea superior: Los de Abajo, barra brava de la Universidad de Chile, arrojaban objetos contra la hincha del Rojo, incluso quemaban una parte de la tribuna. El temor y la preocupación comenzaba a desbordarse. Cuando el segundo tiempo ya estaba por arrancar, en las tribunas seguían los inconvenientes. Se jugo poco en la cancha y la tribuna se jugaba más a matanza que a otra cosa.


Barristas chilenos atacando a la hinchada argentina. Imagen: x.com
Barristas chilenos atacando a la hinchada argentina. Imagen: x.com

Se paralizó el partido. Los jugadores pedían calma, pero no era lo suficiente, porque lo peor empezó por avecinarse. Cuando se pedía el desalojo de la barra chilena, la reacción llegó de la barra de Independiente. Entraron por la puerta donde permanecían los hinchas visitantes y entonces; sangre por todas partes, agresiones, personas tirándose desde afuera para arriesgar sus vidas. Los vándalos jugaban su partido que siempre hacen. Los delincuentes estaban imponiendo. Baños rotos, graderías denigradas. Espectáculo vergonzoso. Así no se podía jugar al fútbol. La situación comenzaba a ser caótica. Después del desastre, procedían a las declaraciones. Grindetti, responsable de que Independiente pase por una situación complicada en los últimos años, mencionaba que los chilenos empezaban todo. ¿Acaso no podía decir que también era responsable de esta noche negra? ¿Por qué no menciona que había seguridad? ¿Por qué defiende lo suyo y no puede ser autocritico de semejante bochorno?. No se entiende nada. Ahora, hablando de la seguridad, es algo inexplicable. Si muchos lectores han visto los videos de la tragedia, se dan cuenta de algo: no había casi efectivos policiales que pudieran manejar la situación. Un punto importante que acotar es sobre los detenidos: 101 barristas de la Universidad de Chile fueron liberados y aún siguieron generando disturbio e incidentes, demostrando que la violencia seguía ganándonos. No me quiero olvidar de la Conmebol, que tampoco fueron capaces de organizar. Ellos también son responsables. Una vez más, la pelota se manchó de una forma demencial y condenable. Fuimos testigos de cómo un partido que pintaba para ser un espectáculo pasó a convertirse en actos denigrantes. ¿Y así queremos volver a disfrutar con las dobles hinchadas? Si no son capaces de entender el mensaje. Maradona una vez dijo que la pelota no se debe manchar; el miércoles en Avellaneda, la pelota volvió a mancharse de una peor forma.

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